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¿Qué son las células? Las células constituyen pequeños centros de enseñanza

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¿Qué son las células?

Las células constituyen pequeños centros de enseñanza de las escrituras de una manera sencilla y práctica, donde los asistentes son edificados, incluyendo a los que semana tras semana, son ganados para Cristo.

Este principio celular se conserva desde los tiempos de la iglesia primitiva cuando el crecimiento de las congregaciones se dio a partir de las células.

 

“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén.” Hechos 6:7.
“Y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a Judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo”. Hechos 20:20-21.
Importancia de la visión celular.

Por encima de todo, debes tener en cuenta que abrir la puerta de una casa para que funcione una célula, equivale a llevar el arca de Dios, la presencia de Dios a tu hogar, procurando desde allí irradiar con la luz del evangelio a toda una comunidad. Al ser fieles en lo poco, (en cuanto a una célula), el Señor se irá encargando de colocarte sobre lo mucho.

El éxito de la iglesia está en las células.

Algo importante es que en la medida en que la iglesia se apropie de la visión celular y se esfuerce en desarrollarla, el éxito se irá haciendo visible en el interior de la congregación, y se verá reflejado en el crecimiento numérico y sobre todo espiritual, es decir, cuantitativo y cualitativo.

¿A qué se debe este éxito?

Se debe a que la visión celular facilita la formación y capacitación de los discípulos, que son quienes se encargarán de difundir el mensaje del evangelio en todo el mundo.

 

Las células permiten el pastoreo persona a persona.

Jesús siempre se preocupó por llegar a las necesidades de cada persona, y desarrolló su ministerio a través del contacto con la gente, sin la limitación de un recinto, como lo enseña Marcos 6:34.

La visión celular nos permite actuar de la misma manera que lo hizo Jesús, pues aún el creyente más sencillo puede reunir a su familia. El líder de cada célula puede ejercer un pastoreo directo con cada persona.

 

La labor pastoral se hace más fácil.

El trabajo no recae sobre una sola persona.

Cuando un pastor logra involucrar a la iglesia en el trabajo celular, los resultados son más exitosos y cada miembro de la congregación se sentirá siempre pastoreado.

 

Las células son la columna vertebral de la iglesia.

En el interior de una célula se cumple con una labor evangelística; y todos los departamentos que tenga la iglesia deben girar en torno a las células; Pues allí se alcanzan a los nuevos, y de igual forma, los miembros del grupo son preparados para que lleguen a ser instrumentos útiles cuando la célula se multiplique.1ª Pedro 5:10

 

Es la mina de donde se extraen los líderes del equipo de doce.
Las células son una eficaz fuente de formación, y selección de nuestros equipos de doce; es decir, de las personas que se reúnen semanalmente en una casa, en una oficina, en un taller, etc. se pueden ir seleccionando aquellos que tengan más éxito dando fruto y prepararlos para conformar el equipo básico de los líderes que nos habrán de apoyar ministerialmente. Lucas 6:12-17.

 

Multiplicación importante.

Debemos comprender que el éxito de la misma no radica solamente en el método, sino en la unción de Dios. El Señor Jesús, no hacía milagros aplicando un método simplemente, sabía que el Espíritu Santo estaba con Él. Lo más importante es el mover de Dios para que la metodología funcione.

Los manuales tienen que ver por lo general con metodología, con estructuras, son instrucciones de cómo debes de hacer las cosas. En la vida cristiana tiene mucho más que ver con las actitudes e intenciones del corazón, pues Dios ve la actitud del corazón. Por eso es necesario captar el espíritu de la visión, y permitir que llegue a lo profundo de nuestro ser.

 

El triunfo se obtiene cuando el hombre se dispone a cuidar sus pensamientos y se esfuerza por tener la mente de Cristo. Filipenses 4:8.

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